viernes, 30 de mayo de 2014

Dedos, letras, música y café.


Dedos, letras, música y café.
Un cigarro prendido… el último no será.
Palabras, sensaciones que no sé.
Un sorbo para aliviar ese entre medio.
Musas bailando en la cocina,
Luz de mañana festiva.
Dedos, letras, música y café.
Algo bueno ya saldrá,
Escribiendo nada… qué más da.
O quizás… quién dará más.
La felina se pasea y me mira,
Hablamos un rato… de ojos a ojos,
Me río sola con algún recuerdo malo,
Bailan las manos…
Dedos, letras, música y café.
Sábado o viernes, no sé qué día es.
Oigo a mis vecinos pelear, a voces, con rabia…
Sigo su historia, ese amor se debe aniquilar.
Dedos, letras, música y café.
Mis preocupaciones de fondo.
Mis ganas de estar bien paseantes.
Vamos bien… Vamos bien.
Dedos, letras, música y café.
Canto y bailo, algo escribiré.




lunes, 12 de mayo de 2014

Apertura



Desde las entrañas enredadas al campo abierto de unos verdes infinitos.

Desde las esencias olvidadas al aroma que descargaba el lugar.
Recónditos de un alma que se oxida averiguándose en la apertura.
Sol y lluvia asomando a la par, calor con gotas de frío…
Desde la tristeza abandonada a la calma compartida.
Apertura de raíces que se escapan  por esa ventana de mañana.
Apertura de una sombra diluida por ráfagas de aire puro hacia el interior.
Apertura desde un fondo consentido…


Desde las entrañas enredadas al viento suave de unos verdes infinitos.

domingo, 27 de abril de 2014

Suprimir

(Días raros)

El estrés y la desgana le han robado las musas, se las han llevado al pozo de la insatisfacción que últimamente se empeña en llenarse… Hoy no se molesta en vaciarlo un poco, que rebose e inunde todo de una vez. Que salpique a cualquiera a su paso, que empape a quien pase por su lado.
Todo está mojado, el descontento, todo está encharcado. Qué más da.
Hoy no quiere nada, hoy no piensa nada… Las expectativas de la jornada disminuyen con cada hora perdiéndose en la nube imaginaria del tiempo.

Días para suprimir toda actividad mental y resituar. 

viernes, 21 de marzo de 2014

No me despido de nada y sé de dónde vengo

De lo que no te despides no se irá de algún modo

Porque nunca sabemos, quizás, si volverán.
Los años amplían posibilidades, pero sólo con los años.
No me despido de nada, para eso está el desvarío de mi memoria.
Porque el tiempo quizás te devuelva por casualidad
A ese espacio donde creció una parte de ti,
Un trocito de lo que hoy eres.
Y una mañana de primavera te das cuenta,
De que aun sigues subiendo desde ese lugar tan lejano ya…
Explosiones de risas, conversaciones en el bar destartalado,
La juventud a flor de piel hoy en madurez convertida.
Los afectos y los vínculos únicos.
Hoy me adentro un rato en alguna década atrás,
Y en mí se dibuja una sonrisa,
Y en mi mente una fila de recuerdos,
Y en mi corazón un pellizco… de los buenos.
Que me hacen simplemente sentir.
Y mantener en mi presente personas,
Que un día me dieron tanto,
tan solo por ver que la apuesta era un acierto.
Porque tú eres especial, me dijo, porque somos especiales.


Nunca me despido y siempre recuerdo de dónde vengo.

viernes, 28 de febrero de 2014

Cosas que no me pasan por el corazón, Capítulo II


Nunca descubren el camino,
presas de los pies a la cabeza,
a remos por los órganos.
Y en una vista rápida, llenas de fango.
Se tiran al agua, de algún estanque sucio,
De esos de los que a veces me oigo hablar.
De esos que siempre digo, no te vayas a meter.
Como presas por el patio de tu cuerpo,
De los pies a la cabeza, extraviadas.
Como esas que te digo,
Esas cosas que no me pasan por el corazón.

(Busca un estanque limpio)



sábado, 22 de febrero de 2014

No encuentro la voz ni la palabra…




Las piensa pero no las caza en el tumulto de su cabeza.

Las quiere decir y se escapan aquellas, las desordenadas,

Las que pierden el sentido una vez dichas…

Las que no vas a entender.

Se pellizca la cara, se toca la boca con un dedo

Como suplicando silencio para recapacitar él mismo,

Se le bajan los ojos al suelo sin querer.

Me mira y no me ve.

Qué ves cuando no puedes ver ya nada… nada.

Los sentidos ya no funcionan, la mente se va de paseo.

Oye mis palabras ordenadas, envueltas de cariño,

le susurran que todo va bien.

Pero no le llega a la emoción,

se han desordenado entrando en sus oídos,

se han estampado en su vacío.

Se han vuelto locas, se vuelve loco él.

Se pellizca la cara, se toca la boca con un dedo y dice:

No encuentro la voz ni la palabra

Se le bajan los ojos al suelo sin querer.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Nosotros, los invisibles...

Veo a esa gente de entonces cuando hace algunos años aterricé en una parte de la sociedad poco conocida, invisibilizada. Conocí a personas luchadoras, entusiastas, que me han enseñado tanto de la profesión. Y me veo a mí creciendo en todos los sentidos y con el paso del tiempo me convertí en una de nosotros/as.
Ya no están todos…
Los que seguimos tenemos ese punto de complicidad, con sólo mirarnos sabemos que queremos seguir dando luz a este problema social, a la realidad sin reparos de las adicciones, a esa lucha que siento que deja de latir con esa fuerza de los primeros años. Quizás hemos dejado de ser tan soñadores y la realidad de puertas cerradas y muros chocando en nuestras caras, nos han robado un poquito de la ilusión que siempre nos ha caracterizado.
Como cada año, nos vimos de nuevo en cualquier lugar que durante  horas hacemos nuestro. No estaban todos, y se echa de menos algunas caras. Un día al año es muy poco para dedicarnos… Ese pensamiento siempre me asalta al despedirme. El día a día ha conseguido abrumarnos, ahogarnos, angustiarnos… Pero siempre con un apoyo mutuo que despunta ante tanto pesimismo.
Y vi personas cansadas, caras serias, desganadas… pero para mi alivio vi a otras de esas que para mí son familiares, amigas, de sonrisas sinceras al cruce de caras, guiños, diciéndonos un poco aun seguimos aquí y tenemos que hacer algo para que esto no desaparezca. Y risas compartidas que nos desahogan un poco de la semana que dejamos atrás, acumuladas…
Nuestros propios nombres siempre unidos al apellido de nuestras entidades… Y lo que vi, es a personas… ya poco importa para donde trabajemos, ahora siento que somos nosotros  los invisibles y si nadie nos ve, ellos también desaparecerán.

Desde mi realismo que se niega a empaparse de ese pesimismo paralizante… siento que seguiremos en pie para vernos, para que nos vean.


Dedicado a mis compañeras y amigas de profesión